Posteado por en oct 22, 2015 en Ideas para Regalo | Ningún comentario

Es bien sabido que en España, los obsequios con más demanda en época navideña siguen siendo los artículos y los productos relacionados con la alimentación: vinos, licores, embutidos, conservas y dulces.

Algunas empresas utilizan estos regalos como un medio de agradecimiento a sus equipos, por el esfuerzo acometido durante el año y es una forma de celebrar las fiestas a su lado con un detalle que permite a cada empleado disfrutarlo con su familia y de una manera lúdica.

Otras entidades optan por realizar también estos obsequios a colaboradores,  proveedores o incluso grandes clientes, como un gesto de cordialidad, compromiso y confianza.

Al realizar búsquedas para adquirir este tipo de lotes, baúles o composiciones, son muchos los proveedores del mercado: desde supermercados y cadenas de alimentación hasta empresas especializadas en el manipulado de este tipo de regalos, sin embargo, en una oferta tan amplia resulta a veces complicado lograr aportar “algo más”.

 

Al realizar un esfuerzo en la búsqueda de un regalo, independientemente del valor económico del mismo, nuestro objetivo es hacer que lo aprecien, lo recuerden, y con principal énfasis en este caso: que deje un “buen sabor de boca”. Se trata de dar un valor añadido, que se muestre un trabajo y un esfuerzo  por agradar y complacer.

Una botella de vino, no es sólo un licor, es un obsequio para compartir y disfrutar con la familia o los amigos, potenciar los sabores de una comida, es un acompañante en un celebración o un pequeño capricho en un tiempo relajante con la pareja. Un vino puede llevar asociada una experiencia, un momento de la vida que puede resultar memorable o pasar desapercibido si no buscamos un valor añadido que lo acompañe. Buscar ese plus hará que  recuerden no sólo el regalo, sino la empresa o la persona que lo entregó y creará un sentimiento positivo hacia ella.

¿Cómo aportar el valor añadido y crear una “experiencia gastronómica”? No hay una clave teórica o matemática que nos aporte una solución sencilla, ya que ese “algo más” puede venir dado por distintos aspectos:

 

1. La calidad, dado que tratamos de un regalo, a veces es recomendable bajar el número de productos y mejorar la calidad de los mismos. Al degustar un producto de alimentación recordamos los sabores y las texturas, es lo que nos ayuda a recordar, al igual que su aroma, por ello es recomendable apostar por productos que ofrecen garantías.

2. La sorpresa. Hay productos que resultan fáciles de encontrar o que son muy consumidos. La sorpresa o la novedad genera un doble impacto positivo. Un producto extranjero, de una marca local o 100% artesanal, un artículo exclusivo, una edición limitada siempre son apreciados.

3. El packaging. Es bien conocida la importancia del envoltorio en el mundo de la moda y las cosmética y no lo es menos en el mundo de la alimentación. Que sea atractivo, fácil de manipular y que conlleve “mimo” . Un celofán y un lazo rojo estarán bien en la mayoría de los casos, si bien es un recurso muy utilizado que hoy por hoy no aporta una expectativa añadida.

4. La temática. En muchos casos solicitan sets variados, que aunque completos carecen de una “historia”, una congruencia que lo haga “interesante”. En los últimos años, algunas empresas han optado por ofrecer composiciones temáticas, que generan impacto. Algunos ejemplos: especial foie (foie, micuit, mousse de pato, cebolla caramelizada, mermelada de arándanos, sal rosa, tostadas, vino dulce)  experiencia de bonito del norte (lomos de ventresca, bonito en escabeche, aceite de oliva virgen, vinagre de Módena, pimientos del piquillo, vino blanco); experiencia gourmet (aperitivo: Martini preparado con selección de anchoas del cantábrico; comida: jamón a cuchillo, aceite virgen, queso idiazábal, espárragos navarros; confit de pato, mermelada de naranja, trufas francesas, vino tinto y champagne); experiencia queso (degustación de quesos de distintas D.O., nueces, almendras, mermeladas dulces y saladas, biscottis y degustación de vinos Ribera y Rioja y jerez)

5. Un detalle “extra”. Aunque muchas empresas empiezan a incluir pequeños detalle de regalo -no comestible- relacionado con la alimentación: abridores, termómetros de temperatura, copas…son, por lo general, gadgets estándar. Se trata de buscar “completar” la experiencia, aportar un ítem que de sentido al conjunto y que llame la atención de la persona que recibe el obsequio. Un ejemplo, una tabla para mantener frío el foie en la composición temática, una tabla de quesos en caso de incluir varios productos de esta familia, o unas fichas de cata y maridaje que completen la propuesta del vino.

En definitiva el objetivo es transmitir cariño, esmero, verdadero interés por agradar y hacer que nuestro regalo tenga un ingrediente especial que lo haga memorable.

Ediciones Deusto, asociada con una de las grandes empresas del sector de las “experiencias gastronómicas” y ubicada en el País Vasco y con 30 años de trayectoria en el campo de la alimentación, es hoy un proveedor de placer, degustación y buen paladar. No dude consultarnos sobre las posibilidad de desarrollar un proyecto a medida de sus necesidades.